
El retador cae y el público continua lanzando proyectiles sobre el ring. No creo que Pablo
Moreno Pérez se levante y dudo que alguien quiera que se levante después de su falta de entrega y coordinación que demostró en la lucha de hoy. ¡Un momento! El Moreno Pérez se levanta y parece que se va a reiniciar la pelea. El Moreno Pérez no logra conectar con la derecha y el Tiburón González le suelta un izquierdazo directo en la mandíbula y se escuchan los dientes del Moreno Pérez, ¡que cae nuevamente! Intenta levantarse ¡Pero alguien del público le ha lanzado una botella en la cabeza! ¡Los servicios médicos suben...
Pérez llega a casa a las tres de la mañana, reza el padre nuestro con voz aguardientosa sin despertar a los vecinos acostumbrados al ritual. Camina entre la sombra preguntándose porqué levantó la botella la noche antes de su pelea estelar. ¿Pudo decirle que no a su hermano? Luego siguieron las drogas. Después de la pelea, después Carmela embarazada, los trabajos pagados para analfabetos funcionales y el encierro en el reclusorio sur en desesperación guardado con el Canalla y el Cien Uñas a los que les gustaba comprar favores a cambio de amor. Salir de prisión y entrar a la iglesia fue la rutina familiar de los domingos después de que naciera la segunda hija de Pérez y que Juliánito regresara con dinero a la casa sin peleas o jefes en la fábrica, la voz hueca con culata era suficiente para que la gente comprendiera que la vida no tiene precio y el hambre no se queda en África.
El Moreno Pérez se levanta con la cabeza en alto. Sube los diez escalones a su casa aunque parezca que nunca sube. El público sigue abucheado aunque parezca que solamente escucha grillos a las tres de la mañana del lunes martes miércoles jueves viernes sábado y el domingo dios pierde por nocaut.

1 comentarios:
HIjolesssss tú, pus nomás ya le di varias leídas a este cuentillo y esta chido, pero el final no me termina de cuadrar.
jajaja un saludo...
del Troll!!
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