martes, 22 de diciembre de 2009

Estado (fragmento)




Cuando se habla del estado la mayoría de las veces se le ve como el conjunto de instituciones legitimadas sobre las bases instrumentales de la democracia representativa, y por tanto sustentado en los supuestos del derecho positivo. El paraíso del pacto social y socializante. Sin embargo la idea que se quiere recuperar en este trabajo es el Estado como el conjunto de las relaciones de fuerza, de ida y vuelta, en una estructura jerarquizada que contrapone discursos y acciones.
Pero debemos detenernos aquí. No solamente entre las líneas del texto, sino en el discurso mismo. Tomaremos la imagen social del tiempo a la que apela Aníbal Quijano: donde “se produce un reemplazo del pasado por el futuro, como sede privilegiada de las expectativas de la humanidad” . La simultaneidad de tiempos, el pasado en el presente no como desfase temporal sino como sustancia constitutiva que crea otro tiempo en una suerte de gerundio que el diccionario define como la Forma no personal del verbo que comunica a la acción verbal un carácter durativo.
Es en este reemplazo de tiempos es en el que existe tanto el sujeto como las relaciones sociales que sostiene y que lo sostienen. Si vemos al Estado como una forma de relación social también éste está sujeto a la simultaneidad. Pero transportaremos esta simultaneidad al interior del sujeto. Las relaciones sociales reproducidas entre sujetos y dentro de los sujetos.
Hasta aquí pareceríamos estar sosteniendo que el sujeto y la sociedad son entes esquizofrénicos, y de hecho, el mecanismo sería muy similar. Para entender esta idea haremos referencia a lo que Victor Tausk denomina la beinflussungsaparat (Maquina de influir), que los pacientes esquizofrénicos de Tausk describen como una proyección del mundo exterior del cuerpo del enfermo.
Los enfermos se quejan de que todo el mundo conoce sus pensamientos, de que sus pensamientos no están encerrados en su cabeza sino esparcidos sin límites por el mundo, de manera que se desarrolla simultáneamente

Esta proyección estaría provocada por una represión de la libido , proyección infinita del conjunto en un momento específico. La esquizofrenia se tomaría aquí desde el griego, "schizo": división, y "phrenos": mente. La proyección aquí tratada no es la de enfermedad, sino bien un paralelismo entre esquizofrenia y la manera en la que el individuo se interrelaciona. Para hacer ilustrativo este caso hablaremos del caso del juez alemán Daniel Paul Scherber, que en el año de 1884 enloquece a los cuarenta años de edad, se recuperó y volvió a enloquecer ocho años y medio después catalogado como un caso clásico de paranoia y esquizofrenia. Lo curioso es la manera en la que el padre de Scherber había aplicado en su educación los mismos principios básicos que los regímenes totalitarios imponían, es decir, la formula en la que educar significa imponer una regla sobre cada detalle de la vida de los individuos. Cuanto mayor sea el control y la obediencia, mayor será la fuerza de voluntad moral .
Morton Shatzman describe de la siguiente manera el caso de Paul Scherber:
La locura de Schereber es una imagen de la guerra de su padre contra su propia independencia. Nunca está libre de una coacción por parte de los que él cree que son los poderes espirituales externos. Sin embargo nunca conecta la coacción con su padre. No puede posiblemente porque su padre disfrazó (probablemente sin darse cuenta) la fuente del control definiendo ese estado de hallarse bajo el control de los padres como auto-control.

La constante e intrincada relación entre el Estado y los individuos y las colectividades y las clases, la coacción a lo largo de los procesos históricos. Violencia de Estado y desobediencia hacía sus mandatos. El Estado siempre parece ser algo externo al individuo y la ideología aparenta ser algo de lo cual el individuo se apropia, cuando en realidad son mecanismos que garantizan la obediencia y el control. El Estado tiene la necesidad de desarrollar las fuerzas productivas, así como el padre de Schereber tenía la necesidad de criar a hijos disciplinados y obedientes que reconocieran la figura de autoridad.
Estado ético que describe Gramsci no puede tener límites jurídicos; no puede tener límites en los derechos públicos subjetivos, ni puede decirse que se autolimita... en su tendencia a subordinar la voluntad a la norma, a transformar el poder en deber . Ni el padre de Scherber ni el Estado descrito por Gramsci tiene límites para subordinar al individuo.
Existe una relación de fuerza ejercida de un individuo a otro, relación a la que Gramsci llama hegemonía., que entenderemos como la síntesis entre violencia y consenso, tratando de aparentar que la violencia aparezca apoyada en el consenso . Pero el consenso no se impone mediáticamente por la violencia, sino que es parte de una serie procesos por los cuales sobrevive y se legitima el Estado. Gramsci distingue una etapa dentro de la relación de fuerza en el que una ideología se convierte en la unidad de los fines económicos y políticos que se “universalizan” y le dan sustento a la hegemonía de un grupo dominante fundamental sobre otro subordinado.
Constantemente se habla del Estado-nación, Estado de bienestar, Estado paternalista. Estos apellidos harían referencia al “consenso” al interior de sus normas y el tipo de relación que mantiene con sus integrantes y sus élites. En el Estado moderno domina la ideología del universalismo antidiferencialista, como menciona Buenaventura de Sousa, y es en esta forma de universalismo como favorece la asimilación por medio de la homogenización que permitiría al grupo dominante coordinarse concretamente con los intereses del grupo subordinado (se podría señalar al respecto que Estado = sociedad política + sociedad civil, vale decir, hegemonía revestida de coerción)
Favoreciendo la simultaneidad de tiempos al interior del presente trabajo, volvemos al caso de Schrerber: El Estado está representado por un figura física (padre) la cual pasa a ser una idea dentro de la psique del paciente a lo largo de su padecimiento (o el padecimiento colectivo de la exclusión y la desigualdad). Al trasladar esto a una idea del Estado es plausible decir que el padre es el conjunto de relaciones integradas por individuos que interactúan en sí y fuera de sí. Esto es, el Estado es la representación real a la vez es una proyección al interior del individuo. Del caso del juez alemán, se extrae, como si fueran los principios con los que se maneja todo Estado, lo que para el padre su padre entendía como premisas elementales (y para la siguiente sita solamente habríamos que cambiar la palabra niño por sujeto o ciudadano para fines más ilustrativos):
<>.

El esquizofrénico pierde los límites del yo, más que conectar amarres con la “realidad” ha sido engullido por ella y ha perdido su identidad ¿Acaso no suena familiar? El individuo percibe al “aparato influenciador”, En las “conciencias” de los individuos opera a un nivel muy semejante al del paranoico que describe su beinflussungsaparat, que siente que son absorbidos sus pensamientos y son desarrollados simultáneamente en todas las cabezas. La idea de homogenización ideológica del Estado, de su razón instrumental, la universalización de la cultura en tiempos de la globalización.
La organización, nos dice Garmsci, de una sociedad está determinada y es producto de las contradicciones expuestas por el eje de la producción. Para especificar dichas contradicciones retomamos a la estructura como fuerzas de producción y relaciones sociales de producción, y la superestructura, "ideología", constituida por las instituciones, sistemas de ideas, doctrinas y creencias de una sociedad y de aquí preguntamos ¿Cómo distintas personas constituyen y son constituidas en la imagen del Estado y las relaciones que se reproducen dentro de él, o establecen en él, y el Estado a su vez reproduce en los individuos un perfil de esta relación social (la propia imagen de Estado) ?
Hacer preguntas que contengan las respuestas deseadas es una trampa. Y ya hemos definido al Estado como el resultado de una relación social. Sin embargo también se pretende formular una relación entre el Estado y el campesino vía la educación que lleva consigo el discurso predominante cuyo propósito es educar a una clase subalterna con la finalidad de asimilarla bajo el pretexto de salvarla de su atraso y dar una orientación al progreso nacional, Dicha educación podría referirse más bien a una programación de los individuos que tiene bajo su tutela.
En el lenguaje de los ingenieros de computadoras, hacen una programación de fábrica que no puede ser alterado fácilmente; hacerlo supondría una drástica reorganización del sistema. Los programadores tienden a programar <> aquellos elementos en los que se prevén cambios. Luego los programadores registran aquellos componentes del programa que piensan que pueden ser modificados en algún futuro. Los técnicos deciden qué se programa en <> y qué puede ser modificado posteriormente, guiándose por sus expectativas de los que serán las futuras aplicaciones del programa. Por lo general, se entiende a programa <> las instrucciones sobre formas abstractas generales, (por ejemplo, <>, <>), mientras que en la posterior programación de operación se incluyen elementos de tipo más específico relativos a aspectos de contenido (<>, <>.

El Estado como programador y pedagogo, interviniendo en el ámbito de la superestructura en su forma abstracta pero cuya fuerza es tan real como los instrumentos con los que afirma su predomino, el mecanismo generado por las relaciones sociales, los procesos históricos y relaciones de fuerza dentro de un espacio físico dotado por el territorio, al mismo tiempo se forma dentro del individuo y emana de la comunidad y la idea del hombre colectivo se dá en cuanto éste existe en una sociedad y una organización determinada, producto de las contradicciones expuestas por el eje de la producción.
Es en el terreno de la superestructura donde encontraríamos al instrumento entre el Estado y las clases: la educación- Entonces tanto el estado como los individuos aparecen tanto del lado de la superestructura como de la estructura y aparecen como el juego entre estructura, como existencia material y su vínculo, que Altusser entiende, fuertemente relacionado con las condiciones reales de existencia; y por el otro lado un sistema de representaciones que contienen ideas y significados que estructuran el inconsciente de los humanos.
La superestructura aparece como parte de externa de los individuos, la proyección mórbida de la libido social reprimida y la ideología que emana y se constituye derivada de esta interrelación manifiesta es algo de lo cual el individuo es participe, a la vez en la sujeción de la obediencia, al mismo tiempo de su transformación. Un doble juego. El Estado tiene la necesidad de desarrollar las fuerzas productivas que perpetúen las condiciones sociales que genera. Es así como interactuamos con y dentro de esta identidad fantasmagórica, la abstracción del organismo colectivo, una especie de divinidad autónoma, que no piensa con ninguna cabeza concreta, pero que sin embargo piensa, que no se mueve con determinadas piernas de hombres, pero se mueve
Ahora bien, al hablar del estado es necesario incluir sus variantes como institución para poder incluir el contenido político que tiene la educación (Pieck). Comenzaremos por hablar de la formación de la época postrevolucionaria y los trastornos políticos que van desde la revolución mexicana hasta el cardenismo generaron un acercamiento con respecto al campesino mexicano y que no sería otra cosa que el intento de formar un Estado que se buscaba ser consolidado por las bases y como producto surge La escuela rural y un proyecto de estado con fines ideológicos. Se buscaría generar y depurar las conductas del campesino (la pluma y el arado) y a la construcción de relaciones de pode entre sujeto y estado, “hasta las áreas más secretas de género y edad”.
Pero El Estado no daba gratuitamente la integración al nuevo proyecto sin antes tener la pretensión de dar una educación homogenizarte, que más bien buscaba “civilizar” y convertir al campesino en un buen salvaje. El consenso vino acompañado de otra forma de violencia, una integradora que estaba en contraposición con la mayor parte de los usos y costumbres de las regiones, y hasta con el hecho de que no se había formado un solo tipo de campesino a lo largo del territorio (la pluma).
Citando a Boaventura de Sousa:
Al ser El Estado capitalista moderno tiene como función general la de mantener la cohesión social en una sociedad atravesada por los sistemas de desigualdad social.
Y esto es cierto en la medida que el proyecto fue el de crear un estado capitalista moderno, con toda la carga ideologizante de la modernidad, del continum, del progreso, de la cientificidad de los saberes de la clase dominante contra el pensamiento mítico popular que se llevaría acabo dentro de la aseveración, y fue de esta manera como se homogeneizaron los planes y programas educativos. No hubo diferencia entre alumnos o profesores rurales y urbanos. Se construyó a partir de la década de los cuarenta la concepción de educación “moderna y científica”, poniéndole el acento a lo laico, pues el nuevo fervor de las bases debía ser para el Estado y contra los anteriores propietarios eclesiásticos, sin tomar en cuenta que se estaba atentando contra muchas de las forma de relaciones sociales basadas en la religiosidad, que paradójicamente no era del todo “fanatismos” sino que son costumbres creadas por un largo proceso de asimilación, transformación y reapropiación de aquello que intentaron hacer desaparecer las misiones evangelizadoras de los españoles; y fue en nombre de una unidad que en el aula entraron las distintas realidades, y por fin se creó la escuela general pública, que vendría a darle la coerción revestida del consenso al discurso que El Estado mantenía con respecto a aquello que le daba más identidad y de lo que tanto se avergonzaba al mismo tiempo: el campesino.

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