
Filantropía de los controles
Caricias de otras luces lineales
Centellas duras y malvadas discordias
Los cuerpos se alejan y entra el control
Veo disimuladamente tus caprichos
Calumnias e injurias
Sobre el suelo fluye el barbitúrico cinismo
El lenguaje se mescla entre imposiciones
Y te sigo viendo allí como si
Estuviéramos desnudos entre la inmensidad de amarres
Tendidos como en un accidente
La sangre corre como el tiempo
Fluye hasta dilatar todos los caleidoscopios
La paz como un subgénero de la guerra
Y allí va otra vez el remolino del cabello que baila
Que se agita sobre sus dardos en el tobillo y se clavan en el suelo
Subes las manos, retraes el sonido al activar el racimo de cerebros
Empotrados sobre el resplandor
Con antelación los temblores, con distorsión el roce
La manera más frágil con la que el sudor de agota
El control se ha suicidado
Poderosa esclavitud del odio
Imponente distracción que se escapa de las hierbas de lo subliminal
Calado roto, calado eléctrico
¿Cansado del viaje? Nunca
Sátira que jamás embellecerá la perpetuidad
Bailas bajo el torrente que disipa
Flexionas al ritmo con el traje de cuero negro sobre
El control tartamudo con su esquela virulenta
Se pudre, se enferma, se encarcela
He hecho el juicio en quince segundos mientras retirabas
Los dedos de tus cicatrices, mientras el cabello caía, mientras
Hacías esa mueca y lanzabas la mirada pactada
Cálido estrepito, últimos segundos de la cuarta millonésima
Extasiada del flagelo, de la erosión caustica
Perdidos en la declaración de rapidez
No se puede estar mejor que esta retribución de incertidumbre
Viene el tiempo
Viene otra vez, la ráfaga, otra canción, que figura en el retorno
La cita con moebius, el cabello vuelve a flotar
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