jueves, 20 de mayo de 2010

Boxeo de sombra




Es medio día, construyen otro pedazo de calle con máquinas enormes levantando polvo. Todo esto está rodeado de fábricas mal pintadas. El sol quema la piel y se siente como aguja sentado en las escaleras del Metro, Pasa una pareja metiéndose las manos a escondidas. Comencé a fantasear con todo aquello. Dime lo que yo quiero escuchar, cumple con mis fantasías hasta quedar asqueado de tanta vanidad. Después de cierto tiempo cualquiera aprende a no decir te quiero a la ligera. Es otro baile incorrecto y hostil ante la posibilidad del derrumbe. Eres un engendro maligno, y me gustas. No te creo nada. ¡Bah! No vale la pena una tanga y dos ojos desquiciados que puedan terminar sobre la cama, sabemos que después vamos a querer escribir nuestros epitafios y bailar sobre nuestra tumba. Escucha como te corrompe estar tanto tiempo a solas. Como condición de posibilidad quisiera hablarte o arrepentirme de desearte. Estas enferma. Eres un mosquito mental. Llego a casa intranquilo meditando sobre enterrar a mi familia y comerme a los vecinos para distraerme de lo que no eres.
Esta mañana desperté abrazado a la almohada. Dime como has estado para poder hablar contigo, prometo que mañana serás copiada en un día perfecto. Déjame regalar esa flor que todos compran, déjame comprarte y un beso de serpiente que se derrite en la imaginación. ¿Cuánto cuestas? El precio es muy alto, vamos a casarnos. El silencio se acerca escribiendo cartas que lees en blanco y en anonimato alguien sigue caminando detrás de ti. ¡Pobre imbécil! No puedo evitarlo. Eres un pedazo sustancial de mi estupidez. Bebo bajo los ventiladores esperando a que esta enfermedad se disuelva y regrese la indolencia. No quiero que te enamores, ni tu compasión o tu sinceridad. Lo que anhelo es que cuando despierte estés ahí, en lugar de ésa pared donde descansa la sombra carcomida por los insectos que salen de los agujeros donde se suponía debía estar mi cabeza..

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