jueves, 21 de junio de 2012

Días estrellados




Mira al cielo, de corazón una estrella y de galaxia colapsos mentales, ¿cuántas puntadas más podría recibir el corte? Tranquilízate, es la idea de cuando acaba a la sirena y a las horas que se han ido con el comportamiento habitual de ser libres y terribles. Será la firme convicción que asegura que se perpetuara en el tiempo. Desastre neuronal de intensidad plena para concebir motivos suficientes que expliquen el desgaste del ser, pero duda al llamarlo con ese apodo. No se puede nombrar el asco, no se puede escudriñar sin antes descender al abismo de entre el multiculturalismo de la represión. Aquellos tiempos se fueron. Algo se pierde en el transcurso de lo que “eras” a la transmutación en partidario, militante, claroscuro ciudadano de las lágrimas que se alzan o que seguirán ocultando la firmeza del solitario que solamente puede recibir terapia en la barra de la cantina o en el bote de basura. En algún par de meses perdiste todo, recuerda lo primero que salió mal.. Mírate ahora. Los únicos abogados que podrían tomar tu caso son el diablo y Baudelaire. No es que estés mal o que ellos estén en lo correcto, es porque se quema lentamente dentro del agujero negro más denso que la materia, que la calle y las noticias de los últimos días. Era agradable tener expectativas. La existencia es análoga a aquella estrella fugaz brillando mientras se desintegra en polvo, basura del universo. Mírate en el cielo azul, oscuro, la línea de paso dibujada por los condenados aconsejados por la intranquilidad, cuánto más podrías seguir es cuestión de espacio y no de tiempo. ¿El universo es infinito o está al final de la calle donde ladran los perros?

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